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El mago....

 

   

El mago....

Desde la infancia hemos escuchado cuentos de hadas, de un mundo mágico, de un mundo de magos, magia blanca, negra, donde los magos representan el poder de ofrecer, de hacer y cambiar hechos naturales de la humanidad. La esencia de los magos es el ofrecimiento de ilusiones, un mundo de fantasía.

También los magos (brujos), (hechiceros), los magos que son profesionales del entretenimiento, todos en fin, tienen un común denominador y es que ofrecen ilusiones.Ilusiones que pintan un panorama diferente a la realidad, ficción, totalmente irreal o en el peor de los casos alcanzable con esfuerzo, dedicación, empeño y trabajo sistemático, basado en la honestidad, sacrificio, entusiasmo, y se plantean vías rápidas para obtenerlo.

 

Con este planteamiento no quiero que se piense que estoy en contra de la ficción, de los cuentos de hadas y de magos. Estas tienen un sentido pedagógico para los niños y las niñas, y despiertan la imaginación y el interés en tener sueños, a los cuales con la guía de un adulto se le puede sacar provecho, pues es una manera de educar con las respectivas aclaraciones que provocan el discernimiento del mensaje.

Aludo a los magos de tu día a día, de tu cotidianidad y de tu realidad. Son personas como tú y como yo, pero que dibujan una panorámica de facilismo y antivalores como una alternativa -o mejor dicho como la única opción de salir del subdesarrollo, de la pobreza, de la falta de paz que tiene, de la tristeza, amargura, de la desilusión y de las precariedades que encuentra en la vida. Esos son los verdaderos magos a los que tenemos que enfrentar y tener “ojo pelao” para no dejarnos hechizar de esos cuentos de patios, de estos instrumentos de “Satán” que están al acecho para engañar. Los cuentos, las falsas esperanzas de cada ser humano, se ven y se buscan donde no hay: en la apariencia y en las ilusiones y si te descuidas te atrapan.

Se hace necesario que todos los que nos consideramos personas con aunque sea, un poquito de valores cristianos y humanos, demos un alerta sobre estos magos. A tí te digo que no hagas caso a esa oferta de que un “pasesito de droga” no es nada, de que tienes el control del vicio, de que el tabaquismo y el alcoholismo, te darán la paz que necesitas y que llenarán el vacío de tu vida. Siempre ten en cuenta que el dinero mal habido no te conduce a ninguna parte. No te lleves de que “una atracadita” no es nada y que no te pasará nada por una vez que lo hagas. Tampoco des cabida a las ofertas de “amor” basado en las relaciones sexuales fuera del matrimonio, pues no son más que placeres vanos, ilusiones, falsas esperanzas. Recueda que a Jesús, el mismo Satanás le vendió ilusiones.

Quería seducirlo para hacer sus artimañas. Para hacerlo le lleva consigo a un monte muy alto, le muestra todos los reinos del mundo y su gloria, y le dice: “Todo esto te daré si postrándote me adoras”. Mateo 4, 8-9. La tentación estuvo, la ilusión fue presentada, pero Jesucristo la desechó.

Este es el punto, tenemos que entender que solo no se puede vencer a esos ilusionistas, a esos magos de nuestro día a día. Hay que estar amparados en Jesús, solo así se puede y claro está, con la decisión definida de que no se quiere aceptar a esos magos, ilusionistas, que son instrumentos del mal.

 

 

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